FRANKLIN TEMPLETON MULTI-ASSET SOLUTIONS
COLABORADORES

Chandra Seethamraju, Ph.D.
Director de Estrategias Cuantitativas Franklin Templeton Multi-Asset Solutions

Gene Podkaminer, CFA
Director de Estrategias de Investigación de Multiactivos, Franklin Templeton Multi-Asset Solutions
Acerca De Las Previsiones Para Los Mercados De Capital
Todos los años, analizamos los datos relativos a los mercados de capital (mediciones de las valoraciones vigentes, primas de riesgo históricas y perspectivas de crecimiento económico y de inflación) para sentar las bases de nuestras previsiones. Actualizamos los modelos que utilizamos y examinamos su adecuación permanente. Si procede, introducimos progresivamente los cambios necesarios. Nuestros modelos se basan fundamentalmente en relaciones económicas elementales y reflejan el criterio de profesionales experimentados.
Seguimos incluyendo en cada previsión del mercado de capital una medición de la volatilidad prevista de la clase de activos en cuestión, basada en la desviación estándar observada a largo plazo de la rentabilidad. En vista de que las políticas de expansión cuantitativa aplicadas por los bancos centrales mundiales podrían haber reprimido la volatilidad de los mercados de valores de renta variable y de renta fija en los últimos años, el enfoque que aplicamos a la hora de modelar la volatilidad evita el sesgo de la experiencia reciente de algunos planteamientos alternativos y es particularmente adecuado en un momento en el que los principales bancos centrales se están acercando al límite de la política convencional en materia de tipos de interés, al tiempo que algunos de ellos abogan por un mayor uso de medidas fiscales.
Nuestras previsiones sobre el mercado de capital (CME, por sus siglas en inglés) están concebidas para ofrecer un pronóstico de las rentabilidades anualizadas a más largo plazo, en general de cinco a diez años. En concreto, calculamos las previsiones de rentabilidad media geométrica basándonos en un período de siete años, que es más o menos lo que dura de media un ciclo económico en EE. UU.1. Esta duración del horizonte resulta especialmente pertinente a medida que avanzamos hacia el último segmento de una expansión económica con una duración excepcional en Estados Unidos.
Nuestro enfoque de modelado se basa en una combinación de datos objetivos, análisis cuantitativos e investigación fundamental. Lo llamamos “cuantitamental”. Estos datos se basan en supuestos sobre las tasas de crecimiento sostenido que pueden esperar alcanzar las economías desarrolladas y emergentes, y sobre el nivel de inflación de los precios que es probable que experimenten. Este enfoque es más bien prospectivo, en lugar de basarse en datos históricos de la rentabilidad media. Este factor es especialmente importante en un entorno macroeconómico en evolución.
Resumen
Consideramos que las acciones mundiales tienen un mayor potencial de rentabilidad que los bonos globales, con el respaldo de un crecimiento mundial sostenido. En lo que respecta tanto a la renta fija como a la variable, seguimos pronosticando un potencial de rentabilidad más sólido en los mercados emergentes para un horizonte de inversión de siete años. Con los tipos de interés a corto plazo y las primas por plazo de los bonos del Estado por debajo de las medias históricas, consideramos que los bonos soberanos tienen menos posibilidades de rentabilidad.
Nuestras Principales Convicciones:
- La inflación moderada y los estímulos fiscales ayudan a sostener el crecimiento mundial
- La renta variable mundial logra un rendimiento mayor que los bonos mundiales
- Los mercados emergentes superan el rendimiento de los mercados desarrollados
ENDNOTES
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Desde 1945, la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos ha definido 11 ciclos económicos en EE. UU., con una duración media de 69,5 meses.
¿CUÁLES SON LOS RIESGOS?
Los precios de las acciones experimentan fluctuaciones, a veces rápidas y drásticas, debido a factores que afectan a empresas concretas, industrias o sectores específicos, o condiciones generales de mercado. Los precios de los bonos generalmente varían en sentido opuesto a los tipos de interés. Por lo tanto, la cartera puede verse depreciada durante el proceso en que los bonos mantenidos en ella ajustan sus precios al aumento de los tipos de interés. La inversión en el extranjero entraña riesgos especiales, entre ellos el riesgo de fluctuaciones cambiarias, de inestabilidad económica y de acontecimientos políticos adversos. Las inversiones en mercados en desarrollo entrañan riesgos más altos relacionados con los mismos factores, aparte de los asociados a su tamaño relativamente pequeño, su menor liquidez y la falta de estructuras jurídicas, políticas, empresariales y sociales consolidadas para respaldar los mercados financieros. Tales inversiones podrían experimentar una volatilidad de precios significativa en un año determinado. Los derivados, entre los que se incluyen las estrategias de gestión de divisas, implican costes y pueden generar un apalancamiento económico en la cartera, que puede resultar en una gran volatilidad y provocar que la cartera participe en pérdidas (o en ganancias) por un importe que supere con creces la inversión inicial. Invertir en el sector de recursos naturales entraña riesgos especiales, como una mayor vulnerabilidad a sucesos económicos y normativos adversos que afecten al sector (los precios de estos valores pueden ser volátiles, sobre todo a corto plazo). Algunas estrategias, como las de fondos hedge y de renta variable privada, solo están disponibles para inversores previamente cualificados, pueden ser especulativas y conllevan un elevado nivel de riesgo. Un inversor podría perder la totalidad o una parte significativa de su inversión en este tipo de estrategias. Los valores inmobiliarios entrañan riesgos especiales, como caídas del valor en el sector inmobiliario y una mayor vulnerabilidad a los cambios económicos o normativos adversos que afecten al sector.
