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Dado que los bonos están ofreciendo los rendimientos más atractivos en casi 15 años, este podría ser el momento ideal para que los inversores se replanteen sus asignaciones en renta fija. Teniendo en cuenta el actual entorno de inversión, que se caracteriza por unos tipos más altos, una inflación más baja y una Fed que probablemente se encuentre en el último tramo de su actual ciclo de subida de tipos o cerca de este, el contexto parece bastante favorable.
Es más: tras la baja rentabilidad de 2022 en casi todos los activos de riesgo y la ruptura de la tradicional cartera 60/40 (renta variable/renta fija), se han restablecido en gran medida las correlaciones históricas. Una vez más, la renta fija puede funcionar como una valiosa cobertura para la renta variable y otros activos de riesgo. Esto es especialmente importante, pues estos activos ofrecen ingresos atractivos tanto en términos nominales como reales, que se sitúan muy por encima de los últimos rendimientos de la renta variable (rendimiento de los dividendos de S&P del 1,6 %). En otras palabras, una de las cualidades más importantes de la renta fija (el beneficio que supone la diversificación) parece estar funcionando de nuevo. Finalmente, creemos que los rendimientos actuales podrían ser un buen indicador de lo que pueden ganar los inversores con el tiempo.
Puntos clave:
- Teniendo en cuenta el momento en el que nos encontramos (es decir, en la época posterior a la COVID-19, en un contexto de disminución de la inflación, en un entorno de tipos más altos y en un momento de restauración de los beneficios de diversificación de los bonos), creemos que las oportunidades que ofrece la renta fija son muchas.
- Aunque en este momento los tipos de interés son atractivos, actualmente, los rendimientos del crédito de grado de inversión son superiores.
- Los rendimientos de los bonos del Estado son moderadamente inferiores a los tipos de interés, pero en términos reales parecen baratos (los valores del Tesoro a 30 años ofrecen actualmente rendimientos reales del 2 %) y, si los rendimientos caen, los rendimientos del Tesoro deberían superar a los tipos de forma significativa.
- La renta fija se ha hecho hueco en las carteras de los inversores debido a su largo historial (de más de un siglo) proporcionando contrapeso debido a su correlación tradicionalmente negativa con la renta variable.
- Los tipos más altos de hoy en día y la oportunidad de mejorar los rendimientos en diversos sectores de renta fija acentúa el atractivo de la clase de activos.
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¿CUÁLES SON LOS RIESGOS?
La rentabilidad pasada no es garantía de la rentabilidad futura. Tenga en cuenta que los inversores no pueden invertir directamente en un índice. La rentabilidad de los índices no gestionados no refleja las comisiones, costes ni gastos de suscripción.
Los valores de renta variable están sujetos a variaciones en los precios y a una posible pérdida del capital. Los valores de renta fija conllevan riesgos de tipo de interés, crédito, inflación y reinversión, así como una posible pérdida del capital. A medida que los tipos de interés aumentan, el valor de los títulos de renta fija disminuye. Las inversiones internacionales están sujetas a riesgos especiales, entre los que se incluyen el riesgo de fluctuaciones cambiarias y de incertidumbre social, económica y política, los cuales podrían generar un aumento de la volatilidad. Estos riesgos son más acentuados en los mercados emergentes. Las materias primas y las divisas acarrean un mayor riesgo, que abarca las condiciones del mercado, políticas, normativas y naturales, y pueden no ser adecuadas para todos los inversores.
Los valores del Tesoro de EE. UU. están formados por obligaciones de deuda directa emitidas y respaldadas por la solvencia y el crédito del gobierno estadounidense. El gobierno de EE. UU. garantiza los pagos de principal e intereses ligados al Tesoro estadounidense si se mantienen los valores hasta su vencimiento. A diferencia de los valores del Tesoro de EE. UU., los valores de deuda emitidos por agencias y organismos federales, así como las inversiones relacionadas, pueden estar o no respaldados por la solvencia y el crédito del gobierno estadounidense. Si bien el gobierno estadounidense garantiza los pagos de principal e intereses correspondientes a los valores, dicha garantía no se aplica a las pérdidas derivadas del descenso del valor de mercado de dichos valores.
