COLABORADORES

Stephen H. Dover, CFA
Director de estrategia de mercado
Director del Franklin Templeton Institute

Tony Davidow, CIMA®
Estratega de inversiones alternativas sénior
Franklin Templeton Institute

Taylor Topousis, CFA
Estratega de mercado
Franklin Templeton Institute

Priya Thakur, CFA
Analista
Franklin Templeton Institute
«En el momento en que los asesores se plantean la asignación del capital, creemos que es importante diferenciar entre poner el capital a trabajar en 2024 y el capital comprometido antes de 2021, cuando los mercados privados se encontraban próximos a sus valoraciones máximas».
Documento de síntesis
Los mercados mundiales han arrancado 2024 con fuerza. El S&P 500 Index subió un 14,5 % durante el primer semestre del año, impulsado sobre todo por las empresas tecnológicas y de crecimiento. Los mercados mundiales de renta variable también han tenido una fuerte rentabilidad. Según el MSCI EAFE Index, los mercados desarrollados subieron un 3,5 % en USD en este período, mientras que el MSCI Emerging Markets Index ascendió un 6,2 %. Los mercados de renta fija han tenido una rentabilidad más contenida, y el Bloomberg US Aggregate Bond Index se ha mantenido plano durante junio. El optimismo de los inversores en renta fija con respecto a varias bajadas de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) durante 2024 se ha visto atenuado. Esto ha provocado un aumento de los rendimientos durante el ejercicio.
Un crecimiento mundial mayor de lo esperado, los sólidos beneficios anunciados y el entusiasmo que suscita la inteligencia artificial (IA) han contribuido a impulsar los mercados. Sin embargo, persisten los riesgos y las tensiones a nivel mundial. Pese a que se han observado señales de desinflación, la tasa de inflación sigue siendo superior al objetivo de la Fed. Las guerras en curso en Oriente Próximo y Europa oriental, así como el incremento de las tensiones en Asia, constituyen motivos para ser cautos. Persiste la incertidumbre política, y todavía quedan por celebrar decenas de procesos electorales en la parte final de 2024, entre las que destacan las elecciones en Estados Unidos.
Perspectivas económicas para 2024
Prevemos que la economía continuará ralentizándose en 2024, aunque evitará una recesión mundial. Si bien Estados Unidos registrará un crecimiento menor que el del año pasado, es posible un crecimiento del PIB real superior al 2 %, lo que contribuirá a ayudar a que tanto esta como tras de las principales economías eviten un aterrizaje brusco. La inflación debería seguir moderándose, aunque es poco probable que este año alcance el objetivo del 2 % fijado por la Fed. Seguramente esta comenzará a flexibilizar su política monetaria hacia finales de año, bajando el tipo de los fondos federales posiblemente en tres ocasiones antes de que termine el ejercicio. Aunque puede que la Fed baje los tipos durante los próximos doce meses, creemos que estos no regresarán a los niveles próximos a cero registrados tras la crisis financiera mundial, sino que se mantendrán relativamente altos.
Tanto la economía estadounidense como las economías han mostrado resiliencia ante la política monetaria más estricta en décadas. En parte esto se debe a que muchos han aprovechado los bajos tipos de interés de los años previos a la reciente subida. El estímulo fiscal puesto en marcha por los gobiernos de todo el mundo para contrarrestar la ralentización provocada por la pandemia contribuyó a mantener los niveles de consumo. En algún momento, el aumento de los costes de los préstamos y el descenso de los ahorros de los consumidores, podría provocará una moderación de la demanda. Uno de los riesgos principales consiste en que la Fed tarde en reconocer esta moderación y mantenga los tipos demasiado altos durante demasiado tiempo, provocando el aterrizaje brusco de la economía que muchos prevén en la actualidad.
En el caso de la renta variable, el positivo crecimiento económico real puede contribuir a impulsar los beneficios, aunque los inversores no deben perder de vista cómo se comparan estos beneficios con las altas expectativas actuales. Creemos que es probable que se modere el gasto de los consumidores y también el mercado laboral, y la inflación debería aproximarse en mayor medida al objetivo del 2 % de la Fed. En este contexto de lento crecimiento y ralentización de la demanda, tenemos preferencia por los valores de gran calidad de mercados públicos, y también tratamos de aprovechar las oportunidades que observamos en los mercados privados.
¿CUÁLES SON LOS RIESGOS?
Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital.
En la medida en que el fondo invierte en estrategias alternativas, puede que esté expuesto a potenciales fluctuaciones significativas en valor.
Las inversiones en muchas estrategias de inversión alternativa son complejas y especulativas, entrañan importantes riesgos y no deberían considerarse un programa de inversión completo. En función del producto en el que se invierta, es posible que las inversiones en estrategias alternativas ofrezcan solo una liquidez limitada y son adecuadas únicamente para personas que puedan permitirse perder el importe íntegro de su inversión. Las estrategias de inversión centradas principalmente en las empresas privadas plantean ciertos desafíos y entrañan más riesgos que las inversiones en las empresas públicas, como lidiar con la falta de información disponible sobre esas empresas y su falta general de liquidez. La diversificación no garantiza los beneficios ni protege del riesgo de pérdida.
Los riesgos de invertir en bienes inmobiliarios incluyen, entre otros, las fluctuaciones en los índices de ocupación de los arrendamientos y los gastos de explotación, las variaciones en los calendarios de alquiler, que a su vez pueden verse perjudicados por las condiciones económicas locales, estatales, nacionales o internacionales. Dichas condiciones pueden verse afectadas por la oferta y la demanda de propiedades inmobiliarias, las leyes de zonificación, las leyes de control de alquileres, los impuestos sobre bienes inmuebles, la disponibilidad y los costes de financiación y las leyes medioambientales. Además, las inversiones inmobiliarias también se ven afectadas por las perturbaciones del mercado causadas por preocupaciones regionales, inestabilidad política, crisis de la deuda soberana y pérdidas no aseguradas (generalmente por sucesos catastróficos como terremotos, inundaciones y guerras). Las inversiones en valores relacionados con bienes inmobiliarios, como los valores respaldados por activos y los valores respaldados por hipotecas están sujetos a riesgos de amortización anticipada y aplazamiento.
Una inversión en activos privados (como capital riesgo o crédito privado) o en instrumentos que invierten en ellos se consideraría falta de liquidez y podría requerir un compromiso a largo plazo sin garantía de rentabilidad. El valor y la rentabilidad de dichas inversiones variarán, entre otras cosas, debido a los cambios en los tipos de interés del mercado, las condiciones económicas generales, las condiciones económicas de sectores concretos, la situación de los mercados financieros y la situación financiera de los emisores de las inversiones. Tampoco pueden existir garantías de que las empresas hagan que sus valores coticen en un mercado de valores. Por ende, la ausencia de un mercado secundario líquido establecido para algunas inversiones podría incidir negativamente en el valor del mercado de esas inversiones y en la capacidad de los inversores para enajenarlas en el momento oportuno o a un precio favorable.
Los valores de renta fija conllevan riesgos de tipos de interés, de crédito, de inflación y de reinversión, así como de posible pérdida de capital. A medida que suben los tipos de interés, el valor de los títulos de renta fija disminuye. Las variaciones de la calificación crediticia de un bono o de la calificación crediticia o solvencia financiera del garante, asegurador o emisor del bono pueden afectar a su valor. Los bonos de alto rendimiento y baja calificación están sujetos a una mayor volatilidad de precios, iliquidez y posibilidad de impago.
Los valores de renta variable están sujetos a variaciones en los precios y a una posible pérdida del capital. La renta variable de pequeña y mediana capitalización implica mayores riesgos y volatilidad que la de gran capitalización.
Todas las empresas o estudios de casos a los que se hace referencia en este documento se utilizan únicamente con fines ilustrativos; cualquier inversión puede estar o no actualmente en manos de cualquier cartera asesorada por Franklin Templeton. La información facilitada en este artículo no constituye una recomendación ni un asesoramiento individual de inversión para un valor, estrategia o producto de inversión determinado, ni una evidencia de intención de negociación de ninguna cartera gestionada por Franklin Templeton.
