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Puntos clave

  • La transición energética de la India no es solo una decisión medioambiental, sino también económica. La expansión de las energías renovables reduce los costes de los insumos y mejora la competitividad industrial, reduce la exposición a los costes comerciales y reglamentarios relacionados con el clima y refuerza la resiliencia ante las crisis energéticas externas, factores que juntos contribuyen al rendimiento de las empresas a largo plazo.
  • La resiliencia energética constituye ahora un riesgo macroeconómico importante y un factor de inversión fundamental para la India. El compromiso de la reciente Cumbre UE-India y los avances en las negociaciones comerciales han puesto de manifiesto que la exposición a la energía y los riesgos comerciales relacionados con el carbono son cada vez más relevantes para las perspectivas macroeconómicas y de inversión del subcontinente.
  • La fuerte dependencia de las importaciones de petróleo respalda el argumento a favor de la diversificación. La India importa más del 85 % de su petróleo y obtiene alrededor del 40 % de Rusia en 2024, lo que aumenta su sensibilidad a las perturbaciones geopolíticas y a la volatilidad de los precios mundiales. Los recientes avances en materia de aranceles entre EE. UU. y la India podrían rebajar algo las barreras al comercio bilateral de energía, lo que reforzaría los argumentos a favor de la diversificación hacia los suministros estadounidenses y aumentaría la resiliencia de la India ante las crisis externas.

Con la economía de mayor crecimiento y casi 1500 millones de habitantes,  la India ha creado redes e infraestructuras que son cada vez más fundamentales para el crecimiento económico sostenido y el desarrollo industrial. El rápido proceso de urbanización, la expansión industrial y el aumento de la demanda de los hogares están haciendo que la eficiencia energética y el desarrollo de soluciones de generación de energía escalables y sostenibles vuelvan a resultar apremiantes.

La guerra entre Rusia y Ucrania alteró los flujos energéticos mundiales y la volatilidad de los precios del petróleo, lo que hizo que la atención se centrase en la dependencia de la India del crudo importado. En general, los shocks de precios del petróleo tienen un impacto significativo en el crecimiento del producto interior bruto (PIB). En Estados Unidos, se estima que una subida de 10 dólares en los precios del petróleo reduce el crecimiento del PIB hasta 40 puntos básicos (pb),1 a pesar de que las importaciones de petróleo suponen solo el 35 % del consumo total.2 Por el contrario, la India importa más del 88 %3 del petróleo que consume, lo que deja la economía mucho más expuesta a los shocks de precios externos y a las interrupciones del suministro.

Así pues, el acelerado paso de la India a las energías renovables no constituye solo una agenda de sostenibilidad, sino una potente palanca macroeconómica que reduce los costes estructurales de la energía para los fabricantes, aumenta la resiliencia ante la nueva regulación comercial relacionada con el carbono y reduce la vulnerabilidad a la volatilidad de los mercados energéticos mundiales. Juntas, creemos que estas implicaciones apuntalan un crecimiento más duradero y una competitividad a largo plazo.

De la dependencia de los fósiles a la ambición verde

El mix energético de la India sigue estando basado en los combustibles fósiles y respaldado por las importaciones.4 El gran avance comercial entre EE. UU. y la India de este mes, que redujo los aranceles recíprocos y vino acompañado de compromisos por parte de la India de aumentar las compras de suministros energéticos estadounidenses, incluido un incremento de las importaciones de crudo estadounidense, gas natural licuado, carbón y petróleo que, en conjunto, suministran alrededor del 70 % de la energía total, mientras que las importaciones de petróleo suponen el 88 % del consumo de petróleo del país.5 Dada su escasa producción nacional, la India se ha convertido en el tercer mayor importador de energía del mundo,6 lo que deja la economía expuesta a las perturbaciones geopolíticas y a la volatilidad de los precios mundiales de los combustibles. Por tanto, es fundamental reforzar la diversificación energética.

La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) estima que el cumplimiento del Acuerdo de París en virtud de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) podría aumentar el PIB mundial una media del 1,5 % anual y generar 40 millones de empleos adicionales en el sector energético de aquí a 2050. En este contexto, la India se ha fijado unos objetivos ambiciosos para aumentar la generación de energías renovables, con el fin de conseguir la independencia energética de aquí al año 2047 y cero emisiones netas para 2070.7

A medida que la India se acerca a la aprobación de los Presupuestos de la Unión para 2026, se espera que la política se centre en la producción de energías verdes y en la transformación industrial sostenible. Los incentivos fiscales esperados, como los regímenes de consolidación fiscal de grupos y las desgravaciones fiscales directas, tienen por objeto crear un entorno económico más favorable para la innovación sostenible. Además, el Gobierno persigue un compromiso más específico para producir energía, verde establecido por la Misión Nacional del Hidrógeno Verde, que tiene como objetivo alcanzar los 500 gigavatios (GW) de capacidad eléctrica no fósil de aquí a 2030 y convierte el hidrógeno verde en una alternativa viable en los sectores industriales difíciles de reducir.8 En el contexto del compromiso de la COP28 de triplicar la capacidad renovable mundial hasta alcanzar los 11 000 GW antes del 2030, la expansión propuesta por la India supone una contribución importante a los esfuerzos mundiales de descarbonización, ya que el hidrógeno verde es una alternativa viable a los combustibles fósiles en los sectores industriales difíciles de reducir.9

Implicaciones de la transición verde

Pensamos que la transición energética de la India tiene tres implicaciones importantes para la inversión: la competitividad de los costes, la reducción de los costes regulatorios y una mayor resiliencia frente a las crisis energéticas.

1. Competitividad de los costes para la fabricación y la industria

Aunque anteriormente se consideraba una alternativa a los combustibles fósiles que requería mucho capital, la energía verde se está convirtiendo rápidamente en una fuente de energía asequible. Tomando como base del coste nivelado de la energía (LCOE), el 91 % de10 la capacidad renovable a escala de los suministros públicos recientemente puesta en servicio suministra electricidad a un coste inferior al de la nueva alternativa más barata con combustibles fósiles.11 Esta ventaja de costes se tradujo en un ahorro estimado de 467 000 millones de dólares del gastos en combustibles fósiles en todo el mundo en 2024, un ahorro que se espera que aumente más a medida que se acelere la innovación.12 En la India, se espera que solo la Misión Nacional del Hidrógeno Verde reduzca las importaciones de combustibles fósiles en más de 11 400 millones de euros de aquí a 2030 y cree 600 000 puestos de trabajo en ese período.13 A medida que el sector de la energía verde se desarrolla, creemos que la transición de la India supone una oportunidad económica estructural.

Disminución del LCOE de las energías renovables 2010-2024

Fuente: «Costes de generación de energías renovables en 2024». Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). Análisis realizado por Franklin Templeton.

2. Reducción de los futuros costes regulatorios y relacionados con el comercio

Además de mejorar la competitividad de costes a corto plazo, creemos que el uso de energías renovables también refuerza el posicionamiento a largo plazo del sector manufacturero de la India, al reducir la exposición a unas normas comerciales mundiales cada vez más estrictas. Un ejemplo claro es el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) de la Unión Europea (UE), que pone precio al carbono de las importaciones de productos con alto contenido de carbono que entran en la UE. Aunque los requisitos de declaración de emisiones se aplican desde 2023, este año es el primero en implementarse por completo.14

El CBAM no se abordó formalmente en el acuerdo comercial celebrado en enero entre la UE e India, ya que sigue siendo una política climática unilateral de la UE fuera del ámbito de las negociaciones. El acuerdo incluía una promesa de la UE de 500 millones de euros en los próximos dos años para apoyar la reducción de las emisiones y la adopción de energías limpias. Esta cooperación supone para la India una oportunidad importante para preparar su base manufacturera para los costes relacionados con el CBAM, lo que refuerza la necesidad de aumentar la generación de energías renovables para mantener la competitividad de las exportaciones.

Aunque se aplicará de forma gradual, los cargos iniciales se impondrán a los productos con gran probabilidad de fuga de carbono. Para la India, que cuenta con una producción importante en sectores cotizados como el hierro, el acero y el cemento, esto tiene implicaciones directas para sus sectores orientadas a la exportación. Según las estimaciones, el CBAM podría elevar los costes para los fabricantes de acero de la India en unos 551 millones de euros de aquí al año 2034.15 Al convertirse el carbono silenciosamente en una barrera comercial, el acceso a la energía limpia es fundamental para que las empresas indias puedan cumplir con los requisitos comerciales actuales y prepararse de forma proactiva para una regulación más estricta relacionada con el clima en el futuro.

Historial de precios de los contratos de derechos de emisión de la Unión Europea (EUA)

Fuente: Bloomberg, 2025. (Los EUA son contratos que permiten al titular emitir 1 tonelada métrica de CO2.)

3. Mayor resiliencia gracias a una menor exposición a las crisis energéticas importadas

Otra consecuencia para la inversión de la transición a la energía verde de la India es la oportunidad de lograr una mayor resiliencia económica al reducir la exposición a las crisis energéticas mundiales. En el pasado, la fuerte dependencia del petróleo importado de la India ha expuesto al país a concesiones geopolíticas en períodos de perturbaciones mundiales. Tras estallar la guerra en Ucrania, los precios del crudo subieron hasta casi 120 dólares por barril, lo que llevó16 a la India a aumentar sustancialmente las importaciones de petróleo ruso con descuento, pasando de alrededor del 1 % al 2 % de las importaciones totales de crudo antes del conflicto hasta el 40 % en 2024.17 Aunque esta estrategia ayudó a frenar los costes de la energía, atrajo un mayor escrutinio internacional y dio lugar a la imposición por tiempo limitado de un arancel del 50 % por parte de los Estados Unidos. Para evitar futuras compensaciones geopolíticas, la producción nacional de energía puede actuar como fuerte protección frente a las crisis energéticas externas. Además, para las empresas nacionales, un suministro de energía estable se traduce en costes de operación más previsibles, una mayor estabilidad de los márgenes y una creciente confianza en las decisiones de inversión en bienes de equipo a largo plazo.

La brecha de valoración de la India con el conjunto de los mercados emergentes se sitúa en su nivel más reducido en cinco años, en %

Fuente: Bloomberg, a 6 de febrero de 2026. La base de los cálculos son los ratios precio-beneficio combinados del FTSE India 30/18 Capped Index y del FTSE Emerging Index. Los índices no están gestionados y no se puede invertir directamente en ellos. No incluyen comisiones, costes ni gastos de suscripción. La rentabilidad histórica no indicativa ni una garantía de los resultados futuros.

El reciente compromiso de la cumbre entre la UE e India y el renovado impulso en las negociaciones sobre un acuerdo de libre comercio han aumentado el interés de los inversores por la exposición energética y la resiliencia económica de la India.

Esto no solo representa un factor medioambiental, sino también un cambio estructural con implicaciones evidentes para la inversión. Creemos que la India está respondiendo con el marco político adecuado, el cual mejora la competitividad de los costes, reduce la exposición a las presiones comerciales y reguladoras relacionadas con el carbono y aumenta la resiliencia ante las crisis energéticas externas y, al mismo tiempo, proporciona una fuente significativa de estímulo económico nacional. En conjunto, creemos que estas dinámicas deberían apuntalar unos beneficios corporativos más duraderos en un momento en que se prevé que el crecimiento del beneficio por acción de la India se mantenga en los dos dígitos en este ejercicio.18

Estas oportunidades en la cadena de suministro eléctrico y de energías renovables de la India surge en un momento en que la brecha de valoración de las acciones frente a los mercados emergentes en general se sitúa también en su nivel más reducido en cinco años (véase el gráfico anterior). Por tanto, en nuestra opinión, la India sigue constituyendo una asignación a largo plazo atractiva dentro de las carteras de los mercados emergentes.



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