COLABORADORES

Chris Clark
Chief Executive Officer, Co-Chief Investment Officer & President, RFS
Febrero comenzó con los mercados en caída por el anuncio del presidente Trump de imponer aranceles a los bienes que llegan a EE. UU. procedentes de China, Canadá y México. Desde nuestro punto de vista de especialistas en pequeña capitalización, creemos que es demasiado pronto para calibrar siquiera el impacto a corto plazo sobre los beneficios y los fundamentos corporativos, tanto positivos como negativos, ya que la duración y el impacto de estos aranceles son imposibles de cuantificar. Por poner un ejemplo, el 3 de febrero comenzó con el anuncio del presidente de la imposición inmediata de aranceles a algunos de los socios comerciales más importantes de EE. UU. Los mercados cayeron rápidamente en la confusión antes de que volviera cierta calma tras los informes de que habría una pausa en los aranceles para las mercancías procedentes de México tras la celebración de negociaciones constructivas. Ese mismo día se llegó a un acuerdo similar con Canadá.
Además, los primeros indicios apuntan a que los aranceles -al menos los que afectan a Canadá y México- se centran más en tratar de resolver problemas no económicos, como el tráfico transfronterizo de drogas y la inmigración, por lo que pueden ser de corta duración, suponiendo que se cumplan los objetivos pretendidos. En el momento de escribir estas líneas, los sectores de la economía de EE. UU. que podrían verse más afectados en caso de mantenerse los aranceles son el inmobiliario, el automovilístico y el agrícola.
Nuestra hipótesis de base es que estos aranceles se están utilizando tácticamente y, aunque perturbadores, afectarán a la confianza del mercado, la volatilidad y la asunción de riesgos más que a los fundamentos corporativos a largo plazo. Sin embargo, con independencia de su duración y magnitud definitivas, los aranceles acelerarán las tendencias ya consolidadas de desglobalización, deslocalización de empresas a EE. UU. y mejora de la gestión de la cadena de suministro en la industria manufacturera de este país. Todo ello respalda nuestro bien documentado argumento de que las acciones de EE. UU. de pequeña capitalización recuperan el liderazgo del mercado, impulsadas por un significativo repunte de los beneficios de la pequeña capitalización y respaldadas por valuaciones mucho más atractivas que las que se encuentran en otros segmentos de capitalización o estilo de mercado. Dentro de dos semanas tendremos más que decir sobre las valuaciones, los beneficios y la volatilidad.
Sin embargo, creemos que es importante hablar de la volatilidad, ya que creemos que estamos entrando en un período de mayor incertidumbre impulsada por la naturaleza disruptiva tanto de la retórica como de las propuestas políticas de la nueva administración Trump. A menudo hemos hablado de cómo acogemos la volatilidad a corto plazo como un elemento fundamental para generar rendimientos a largo plazo que superen a los del mercado. Una de las principales ventajas de haber invertido en acciones de pequeña capitalización durante más de cinco décadas es que hemos aprendido a apreciar la naturaleza cíclica de los mercados y las ventajas a largo plazo del pensamiento contrario. Mercados alcistas, mercados bajistas y largos periodos de rentabilidad superior para un estilo o clase de activos: todos están sujetos a dinámicas cíclicas, y ninguno dura para siempre. Comprender qué impulsa los puntos de inflexión y la voluntad de pensar de forma crítica más allá de la sabiduría convencional del mercado son los pilares para generar rendimientos superiores a largo plazo.
Aunque aún es pronto, muchas señales apuntan a la probabilidad de que las acciones experimenten mayores niveles de volatilidad a medida que nos adentramos en 2025 y, si la historia nos sirve de guía, esto es un buen augurio para los rendimientos relativos de las pequeñas capitalizaciones. Si se observan los rendimientos medios anualizados posteriores del Russell 2000 y del Russell 1000 de gran capitalización tras periodos en los que el índice de volatilidad del CBOE S&P 500 (también conocido como VIX o «indicador del miedo») fue elevado, se observa una ventaja para las acciones de pequeña capitalización. Nuestra investigación reveló que el porcentaje de periodos en los que el Russell 2000 obtuvo mejores rendimientos medios anualizados a tres años que el Russell 1000 en sus máximos luego de períodos de elevada volatilidad.
Russell 2000 vs Russell 1000 Regímenes mensuales de VIX móvil
Períodos posteriores de rentabilidad media de 1 año después de que la media de 1 mes del VIX fuera ≥ 28% desde el 31/12/89 hasta el 31/12/24
VIX fue ≥28% en 44/408 períodos. Fuente: Bloomberg. El desempeño pasado no es garantía de resultados en el futuro. El gráfico anterior mide la rentabilidad media y el spread de los periodos de rentabilidad mensual a tres años en los meses en los que el nivel medio mensual del VIX a tres años se sitúa dentro del rango especificado. El CBOE S&P 500 Volatility Index (VIX) mide las expectativas del mercado sobre la volatilidad a corto plazo transmitidas por los precios de las opciones del índice bursátil S&P 500. Es la raíz cuadrada de la expectativa neutra de riesgo de la varianza del S&P 500 durante los 30 días calendario siguientes y se expresa como desviación estándar anualizada. El Russell 1000 Index es un índice no gestionado, ponderado por capitalización, de acciones nacionales de gran capitalización. Mide el desempeño de las 1.000 mayores compañías de EE. UU. que cotizan en bolsa en el Russell 3000 Index. El Russell 2000 Index es un índice de acciones nacionales de pequeña capitalización que mide el rendimiento de las 2.000 compañías de EE. UU. más pequeñas que cotizan en bolsa en el Russell 3000 Index.
Además, como inversores activos, acogemos con satisfacción un entorno de mercado que distraiga a los inversores de los fundamentos corporativos y el valor económico a largo plazo, lo que suele ocurrir cuando los mercados experimentan una elevada volatilidad. Permite distinguir aún más entre las compañías que poseen atributos de mayor calidad y las que no. A medida que nos adentramos en 2025, seguimos siendo muy positivos en el contexto de las acciones de pequeña capitalización y en nuestro enfoque diferenciado y altamente activo para construir nuestros portafolios.
¿CUÁLES SON LOS RIESGOS?
Todas las inversiones implican riesgos, incluyendo la posible pérdida del capital. El desempeño pasado no es garantía de resultados en el futuro. Recuerde que un inversor no invertir directamente en un índice. Los retornos de los índices no administrados no reflejan comisiones, gastos ni cargos por ventas.
Las acciones están sujetas a la fluctuación de precios y a la posible pérdida de capital.
Las materias primas y las monedas entrañan un riesgo mayor que incluye condiciones de mercado, políticas, normativas y naturales, y pueden no ser adecuadas para todos los inversores.
Las acciones de compañías de pequeña y mediana capitalización entrañan mayores riesgos y volatilidad que las de gran capitalización.
Todos los datos y cifras citados en este artículo proceden de Russell Investments, FactSet, Bloomberg y Reuters.
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